Reflexiones acerca de la realidad social nacional

Publicado en Revista Hacer Empresa

Coautor: Leonardo Veiga

Cuando un extranjero –particularmente si es latinoamericano- le pide a un uruguayo que describa su país, éste orgullosamente destaca los logros que se han alcanzado en materia social: distribución del ingreso, sanidad, educación, solidez institucional, seguridad, etc. Esa descripción contrastará con la experiencia que ese oyente tiene de la realidad de su propio país en todos estos parámetros. Cualquier de nosotros que tenga amigos que vivan en otros países latinoamericanos conoce cuentos escalofriantes de miseria, violencia, marginación.

En este artículo lo que pretendemos mostrar es la evidencia que esa descripción idílica de la “Suiza de América” está llegando a su fin. La realidad actual no se ajusta ya a esa descripción, y el futuro cercano, aquí la novedad de este artículo, será necesariamente peor. No realizaremos un análisis exhaustivo de todos los parámetros sociales relevantes, sino que concentraremos nuestra atención en algunos aspectos representativos. No es nuestro ánimo transmitir un mensaje derrotista sino el contribuir a la toma colectiva de conciencia en cuanto a que el modelo de desarrollo social que el país llevó adelante en el siglo XX ya no funciona, y que urge sustituirlo por un modelo alternativo que ataque las raíces de los problemas más importantes de nuestra sociedad.

La estructura demográfica y socio-económica

Uruguay es un país de un poco más de tres millones de habitantes, con un porcentaje de población urbana ligeramente superior al 90%. Posee una estructura demográfica y una tasa de crecimiento vegetativo atípica, siendo más parecida a la estructura de un país desarrollado como Alemania que a la correspondiente a la mayoría de los países de América Latina. En el Cuadro 1 podemos observar la estructura de la población. Uruguay tiene la mayor proporción de personas de 60 años de edad o más de América Latina.

 

Cuadro 1

GRANDES GRUPOS DE
EDADES ( en años)

DISTRIBUCION PORCENTUAL DE LA POBLACION

1996

TOTAL

100,00

Hasta 13

23,4

De 14 a 29

24,5

De 30 a 64

39,3

de 65 ó más

12,8

Fuente: Instituto Nacional de Estadística, elaborado a partir de los datos del Censo de 1996.

 

En el Cuadro 2 podemos ver las tasas de fecundidad. Uruguay tiene actualmente la tasa de natalidad más baja de toda América del Sur, seguido de Brasil, Chile y Surinam.

Cuadro 2 – TASA GLOBAL DE FECUNDIDAD DISCRIMINADA POR AREA RURAL Y URBANA

TASA GLOBAL DE FECUNDIDAD

Total

Area urbana 1/

Area rural 1/

2,60

2,55

3,16

Fuente: Instituto Nacional de Estadística, elaborado a partir de los datos del Censo de 1996.

 

En el Cuadro 3 podemos apreciar que el promedio de años de estudio de la población es elevado, siendo las mujeres entre 25 y 29 años de edad quienes mayor promedio detentan, con 10 años.

Cuadro 3 – PROMEDIO DE AÑOS DE ESTUDIO ALCANZADO POR LA POBLACION DE 12 A 49 AÑOS, DISCRIMINADA POR SEXO Y GRUPOS DE EDADES.

GRUPOS DE EDADES
( en años )

PROMEDIO DE AÑOS DE ESTUDIO

Total

Hombres

Mujeres

De 12 a 14

6

6

6

De 15 a 19

8

7

8

De 20 a 24

9

9

9

De 25 a 29

9

9

10

De 30 a 34

9

9

9

De 35 a 39

9

9

9

De 40 a 44

9

8

9

De 45 a 49

8

8

8

 Fuente: Instituto Nacional de Estadística, elaborado a partir de los datos del Censo de 1996.

 

Tal como puede observarse en el Cuadro 4, una parte mayoritaria de la población económicamente activa (PEA) se encuentra concentrada en el sector terciario, representando el 63,3% del total, siendo el porcentaje de la PEA en el sector primario de sólo un 11,8%. Esta estructura se parece más a la que se puede observar en los países desarrollados y no tanto a la usual en América Latina.

Cuadro 4 – PORCENTAJE DE POBLACION ECONOMICAMENTE ACTIVA DISCRIMINADA POR SECTOR DE ACTIVIDAD ECONOMICA

SECTORES DE ACTIVIDAD

PORCENTAJE DE POBLACION ECONOMICAMENTE ACTIVA

1996

TOTAL

100,00

Primario

11,8

Secundario

24,9

Terciario

63,3

Fuente: Instituto Nacional de Estadística, elaborado a partir de los datos del Censo de 1996.

 

La explicación de estas características demográficas de Uruguay no son ajenas a los antecedentes del país en materia de desarrollo económico y social. Se trata de un país que tempranamente, en la primera parte del siglo XX, logró niveles de bienestar similares a los europeos, lo que llevó a que años más tarde fuera conocida internacionalmente como “la Suiza de América”. Las políticas sociales, y en particular las educativas, llevaron a que el país desarrollara una fuerte clase media, siendo el país de América Latina con la distribución del ingreso más equitativa.

Hacia mediados del siglo XX comenzó una crisis económica que afectó sus instituciones públicas, lo que derivó en un deterioro social y económico que llegó a su punto más alto en la década de 1960. Esto derivó en un golpe de estado en 1973, volviéndose a la democracia en 1984. Luego del restablecimiento de la democracia, en 1985, la pobreza en Uruguay alcanzaba a casi el 37% de los hogares urbanos, una década después la pobreza había disminuido a menos del 15%. Esto se tradujo asimismo en la mejora de otros indicadores, tales como necesidades básicas insatisfechas, mortalidad infantil, salario medio de los hogares, tasas de actividad y empleo. Estas mejoras fueron de la mano de un crecimiento sostenido de la economía durante todo el período.

La pobreza crece entre 1994 y el año 2000, cuando retornó a su nivel de 1992. Se produce asimismo un fenómeno de infantilización de la pobreza, derivado de la disminución de los niveles de ingresos de los segmentos más bajos de la población, lo que se agudiza con una recesión de tres años que culmina en la crisis del año 2002. En 1986, había dos niños pobres por cada adulto mayor de 65 años pobre; en 1995, esa relación pasó a siete niños por cada adulto y en 2003 a nueve niños por cada adulto[1]. Llama la atención que entre 1986 y 1995, período de bonanza económica que mejora la situación económica de la población, es el mismo período que muestra una transferencia de bienestar desde los niños hacia los ancianos. Quizás parte de la explicación haya que buscarla en la reforma constitucional del año …. que benefició a la población pasiva pero que además llevó a un incremento extraordinario de la tasa del Impuesto al Valor Agregado. Más dinero de rentas generales para los jubilados, menos para otros sectores de la población, principalmente los niños.

La información más reciente con relación a pobreza y desigualdad corresponde al primer semestre de 2006[2]. De acuerdo al mismo, en dicho semestre el 3,94% de la población vivía en situación de indigencia[3], similar porcentaje al registrado en todo el 2003, que fue 3.98%. En el mismo período el 19,05% de la población se encontraba bajo la línea de pobreza, mientras que en el año 2003 dicho porcentaje había sido de 21,44%[4]. De acuerdo al estudio, el ingreso promedio de los hogares tuvo un pronunciado descenso entre los años 2001 y 2003 como consecuencia de la crisis económica, para luego aumentar sostenidamente, aunque sin alcanzar los niveles del año 2001.

Al momento de analizar la estructura de la pobreza por franja etaria, puede observarse, tal como surge del Cuadro 5, que la pobreza en Uruguay es un fenómeno eminentemente infantil. Como puede observarse, casi el 40% de los niños menores de 12 años viven en hogares que se encuentran por debajo de la línea de pobreza.  Esto es un claro indicador que Uruguay se enfrentará a una situación en un futuro relativamente próximo de un cambio significativo en su estructura socio-económica, cuando esos niños y adolescentes pasen a ser el grueso de la población económicamente activa.

Cuadro 5 – Pobreza por franja etaria – 2006 – 1er. Semestre

TOTAL

19,05%

Menos de 6 años

37,48%

De 6 a 12 años

36,37%

De 13 a 17 años

29,36%

De 18 a 64 años

15,30%

De 65 años o más

4,32%

¿Cuáles son las consecuencias de esta estructura demográfica y socio-económica? Es evidente que encontraremos repercusiones en el tema de la delincuencia y de desempeño educativo, áreas que pasaremos a analizar a continuación.

La delincuencia

De acuerdo a Fernando Borraz,[5] desde el inicio de la década de los ochenta se ha cuadriplicado la cantidad de delitos a la propiedad y a las personas , pasando de 10.8 por cada 1.000 en 1981 a 41.2 por cada 1.000 en el 2005. En particular, a partir de fines de los noventa la tasa de delitos ha aumentado a una tasa del 10% anual. Dentro de los delitos se destacan aquellos contra la propiedad (hurtos, rapiñas y daños), con un 90% del total. Lo que más ha aumentado son los hurtos y daños, que se han duplicado entre 1999 y el 2005 y la tasa de robos aumentó un 50% en el mismo período.  Paralelamente a este aumento de la delincuencia nos encontramos con una disminución de la tasa de efectivos policiales, que pasa de 6.0 cada mil habitantes  en 1994 a 5.6 en el 2005.

En un trabajo realizado por los economistas Fernando Borraz  y Hemán Kamil del Fondo Monetario Internacional denominado “Determinantes Económicos y Socio-Demográficos de la Delincuencia en Uruguay: Evidencia en Datos de Panel para los 19 Departamentos”, se estiman los determinantes de la delincuencia por departamentos entre 1987 y 2005. En dicho trabajo se arriba a las siguientes conclusiones:

  • La tasa de delitos es contracíclica, es decir, menor crecimiento económico y mayor desempleo se traducen en mayores niveles de delitos.
  • Las variables de disuasión resultaron muy relevantes para explicar la delincuencia. La evidencia muestra que mayores remitidos a la justicia y más efectivos policiales reducen la tasa de delitos.
  • El pasado del individuo en actividades criminales es una variable importante en la decisión de delinquir. Por lo tanto, es de especial importancia la aplicación de políticas públicas para reducir la delincuencia pues existe una importante inercia en los delitos.
    • La densidad poblacional y el grado de urbanización afectan positivamente los delitos en Uruguay

Estas conclusiones se arriban aplicando un modelo en el cual se procura explicar el fenómeno de la delincuencia por un conjunto de variables socio-económicas, lo que hace de sustento para la aplicación de políticas públicas para su combate. Al momento de analizar las medidas para combatir este fenómeno los autores citan las recomendaciones del Premio Nobel Gary Becker:” (…) Debes aumentar las sanciones y las detenciones. Es la respuesta correcta a la población en el corto plazo. Los gobiernos deben responder a las demandas de seguridad de la población. Una de las grandes preocupaciones de la gente que vive actualmente en zonas urbanas es la falta de seguridad. En Estados Unidos los índices de delincuencia han descendido fuertemente en los últimos 20 años porque los políticos han respondido a las demandas de la ciudadanía por una mayor seguridad. (…) En el largo plazo, se debiera tratar de revertir el desempleo y mejorar la educación por muchas razones, entre ellas la delincuencia. Siempre necesitas aplicar el garrote, pero debes combinarlo en el largo plazo con la zanahoria.” En síntesis: reprimir en el corto plazo, educar en el largo.

Hemos visto aquí la importancia que la educación tiene como instrumento de prevención de la delincuencia. Pasemos a analizar ahora qué resultados estamos teniendo en esta materia al nivel de la enseñanza media, antesala de la inserción laboral.

La educación

En el año 2003 Uruguay participó por primera vez al Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA, por la sigla en inglés). Este programa es una evaluación internacional que se realiza en forma permanente, cada tres años, a partir del año 2000. Es implementado por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y su propósito principal es evaluar en qué medida los jóvenes de 15 años de edad, es decir, aquellos que están terminando la escolaridad obligatoria, se encuentran preparados para los desafíos que encontrarán en las sociedades de hoy. Por esa razón la prueba apunta a investigar en qué medida con capaces de emplear los conocimientos adquiridos a lo largo de la escolaridad en asuntos y problemas propios del mundo real, así como el grado en que poseen un conjunto de competencias relevantes e indispensables para actuar como ciudadano a nivel personal, social y económico. La prueba evalúan tres dominios fundamentales: 1) capacidad de lectura, 2) cultura matemática, 3)  cultura científica. En la prueba del 2003 se incorporó un módulo adicional de resolución de problemas.

Veamos los resultados obtenidos en matemática. PISA 2003 divide a los estudiantes según el mayor de los seis niveles de competencia en el que, por lo general, consiguen resolver los problemas correctamente. Los alumnos capaces de realizar los ejercicios más complejos y exigentes obtienen el nivel 6; aquellos que únicamente saben realizar ejercicios muy sencillos, el nivel 1. Se considera que los que no son capaces de realizar ni siquiera estos últimos están por debajo del nivel 1. En el Cuadro 6 se registra el porcentaje de alumnos por país en los distintos niveles. Puede observarse que en el caso de Uruguay los alumnos que se encuentran por debajo del nivel 1, el más elemental, o en ese nivel, son aproximadamente la mitad, cuando ese grupo es prácticamente inexistente en el caso de Finlandia, que obtuvo los mejores resultados.

Cuadro 6

10

En el Cuadro 7 se ordenan los países en función del rendimiento obtenido. Puede observarse que Uruguay figura entre los países que tienen una media significativamente inferior a la media de la OCDE.

Cuadro 7

9

El siguiente módulo de la prueba consistió en la capacidad para resolver problemas. En este caso, los alumnos se clasificaron según tres niveles de competencia, de los cuales el 3 era el nivel más alto. Los ejercicios propuestos son generales, y no relativos a áreas curriculares específicas. Se basaban en una serie de procesos que los estudiantes se ven obligados a realizar a la hora de enfrentarse a un problema: entender una situación; identificar la información relevante y delimitar el problema; representar vías de solución o alternativas posibles; seleccionar una estrategia de resolución; resolver el problema; comprobar la solución o reflexionar sobre ella; y transmitir el resultado. A esos efectos se le presenta a los estudiantes una serie de situaciones y se les pide que resuelvan problemas que precisan de uno de los tres tipos de procedimiento siguientes: tomar una decisión sujeta a condicionantes; analizar y diseñar sistemas para una situación determinada; detectar y solucionar problemas de un sistema o un dispositivo que no funciona correctamente a partir de un conjunto de síntomas.

El desempeño relativo de Uruguay se presenta en el Cuadro 8. Como puede observarse, se reitera aquí el hecho que los resultados de Uruguay se encuentran significativamente por debajo de los resultados de la OCDE.

Cuadro 8

8

En materia de lectura se clasifica a los alumnos en función de la dificultad de los ejercicios que pueden completar. Los ejercicios más fáciles requieren el manejo básico de textos sencillos, mientras que los más difíciles conllevan una complejidad creciente e información cada vez menos explícita. Aquellos que llegan al nivel 5 son capaces de un pensamiento complejo y crítico, y formarán parte del grupo de trabajadores con conocimientos sobresalientes. El nivel 3 contiene ejercicios de dificultad media.  Los alumnos competentes en el nivel 2 son capaces de realizar ejercicios básicos de lectura, tales como localizar la información directa, extraer diversos tipos de conclusiones de nivel bajo, comprender el significado de una parte bien definida de un texto y utilizar cierto conocimiento externo para la comprensión del texto. Uruguay se encuentra entre los países en los cuales entre la cuarta parte y la mitad de los alumnos se encuentran en un nivel de lectura 3 o superior. Los resultados comparativos figuran en el Cuadro 9. Se reitera aquí el hecho que Uruguay figure entre los países con los peores niveles de desempeño.

Cuadro 9

7

Por último tenemos el rendimiento en ciencias. En la evaluación PISA de ciencias se hace hincapié en la aplicación del conocimiento y las destrezas científicas a situaciones de la vida real. Al igual que en la resolución de problemas, no se procura examinar aquí componentes curriculares concretos. En PISA 2003, la evaluación de ciencias se focaliza en una muestra de conceptos que tienen una importancia particular y duradera en la vida real. Se pidió a los alumnos que mostraran un abanico de destrezas científicas que incluían; el reconocimiento y la explicación de fenómenos científicos; la comprensión de la investigación científica; y la interpretación de las pruebas científicas. Los ejercicios se plantearon en una variedad de contextos importantes para la vida de las personas, relacionados con la vida, la salud, la tecnología, la Tierra y el medio ambiente. Los ejercicios de ciencias más difíciles de PISA incluyen conceptos más complejos y requieren mayores destrezas, así como un conocimiento científico más avanzado. La evaluación de las ciencias en PISA no ha llegado al nivel de profundidad de las otras áreas, razón por la cual no están definidos aún niveles de competencias. Uruguay también obtuvo aquí resultados deficientes.

Cuadro 10

6

El resultado de PISA indica pues que buena parte de los estudiantes uruguayos no son capaces de resolver problemas más allá de lo elemental, que carecen de las habilidades para lograr un rendimiento adecuado en materia de lectura y que carecen de la capacidad de aplicar los conocimientos científicos a su vida cotidiana.

¿Cuáles son las razones que explican estos resultados tan lejanos a la percepción que se ha tenido de la calidad de nuestro sistema educativo?

En primer lugar, es una cuestión de afectación de recursos materiales. Tal como puede observarse en el Cuadro 11, Uruguay invierte en cada alumno de educación media básica alrededor de la octava parte de lo que invierten otros países de pequeña escala. Esta explicación es sólo parcial pues Finlandia, con una inversión superior a Noruega – sólo por poner un ejemplo representativo- obtiene resultados significativamente mejores.

Cuadro 11

5

En la prueba de PISA se recopila información complementaria entre los directores de los centros educativos que participan en la prueba. Dicha información incluye un conjunto de preguntas respecto a si, en su opinión, la capacidad del centro educativo para enseñar apropiadamente se veía afectada por la insuficiencia o inadecuación de profesores calificados en diversas materias o disciplinas o por la falta de profesores con suficiente experiencia docente. El Cuadro 12 compara los resultados por países y el Cuadro 13 de acuerdo al tipo de institución educativa dentro de Uruguay. Uruguay es uno de los países en que los directores hacen mayor énfasis en la falta de disponibilidad de profesores con calificación y experiencia, particularmente en lo que refiere a profesores de matemáticas.

Cuadro 12

4

Cuadro 13

3

Cuando se analiza las respuestas de los directores, de acuerdo a si provienen de un centro privado o público los resultados son marcadamente diferentes. Las preocupaciones por las calificaciones y experiencia de los profesores varía marcadamente entre los colegios privados y el resto. La preocupación llega a sus niveles de expresión máximos en el caso de los liceos públicos de las capitales departamentales.

La Gerencia de investigación y Evaluación de ANEP, a partir de la combinación de las respuestas de los directores a las cinco preguntas que aparecen consignadas en los dos cuadros antes citados construyó un “índice de insuficiencia de docentes calificados y con experiencia”. El índice tiene una media de ‘0’, que corresponde al conjunto de países miembros de la OCDE. Por tanto, los valores positivos del índice significan una preocupación de los directores inferior al promedio de la OCDE, al tiempo que los valores negativos indican que este es un problema que los directores perciben en mayor medida que el promedio de los países miembros de la OCDE. En el Cuadro 14 se puede visualizar el resultado: Uruguay es el país que aparece en la peor situación, en tanto Finlandia aparece en la posición más favorecida.

Cuadro 14

2

En el Cuadro 15 se aplica el índice a nivel de los diversos tipos de instituciones educativas dentro de Uruguay. El resultado reitera lo ya observado en cuanto a la existencia de una diferencia cualitativa entre los colegios privados y los diversos tipos de instituciones públicas.

 

1

Contextualicemos estos resultados. En Uruguay, el 35% de los adolescentes que ingresan al ciclo básico de Educación Secundaria en Montevideo repiten el primer año[6]. Una de cada cinco horas de clase en los liceos públicos no se dicta debido al ausentismo del cuerpo docente según los datos oficiales, si bien se estima que los datos reales podrían ser aún mayores. Un alto porcentaje de los alumnos de la enseñanza media son repetidores crónicos que terminan desertando del sistema. La enseñanza media está perdiendo 4.500 estudiantes cada año. En parte esto obedece al hecho que, al mejorar la actividad económica, muchos adolescentes van a trabajar mientras que otros ni estudian ni trabajan. El profesor Vilaró sostiene que la educación media es una reproductora de la pobreza. Similares reflexiones ha formulado el doctor Pablo da Silveira[7]: “Están encendidas las luces de alarma en relación a la calidad de la educación, tenemos sobradas evidencias que muestran que se terminó el Uruguay en el que había una educación de buena calidad.”. En el mismo sentido afirma que si bien la educación cumplió una función a favor de la equidad social en el pasado, actualmente “está atentando cotidianamente contra la igualdad de oportunidades”.

Hasta aquí hemos presentado datos y estadísticas así como opiniones fundamentadas de expertos en algunos de los temas que hemos tratado. A partir de estos datos vamos a realizar algunas reflexiones a modo de conclusión.

Reflexiones finales

La situación actual es demasiado grave para ignorarla. Una visión simplista reclamaría más dinero para la enseñanza, pero es obvio que con ello no alcanzaría. Ese gasto tiene que ser gestionado en forma eficiente y, principalmente, ser usado en un sistema educativo que prepare a los uruguayos que están por nacer para los desafíos que las nuevas realidades laborales exigen. Decimos a los uruguayos que están por nacer pues los que ya están en edad escolar no van a tener ninguna posibilidad de recibir una educación formal primaria y secundaria significativamente diferente a la que tenemos hoy. Los cambios en materia educativa llevan tiempo y como mínimo necesitan una concientización de parte de los diseñadores de políticas públicas que no parece ser la que está primando en las instancias que se han dado a conocer del debate educativo nacional. Parece casi imposible que con la inercia actual la población infantil, que en una parte importante se encuentra bajo la línea de pobreza, no se convierta en los próximos años en una población adulta más inculta y menos preparada para el trabajo que la que actualmente tenemos. Tal realidad, si no se hace nada en materia de seguridad y en educación alternativa, redundará en mayor delincuencia que a su vez alimentará una espiral descendente en la calidad de vida de todos los uruguayos, pero más que nadie, en los estratos sociales más carenciados.

Hay que dividir las acciones directivas en función de lo es posible hacer, no de lo que idílicamente nos gustaría que se pudiera. En primer lugar, hay que dar alguna respuesta a la problemática con horizonte a veinte años. Aquí hay que desarrollar instancias de educación alternativa para transformar a los ciudadanos menos preparados en personas que puedan ingresar al mercado laboral asumiendo que sus posibilidades de realización vienen muy condicionadas por su formación escolar y por carencias en educación básica cívica. No es con esta formación que vamos a volver a tener una fuerza laboral capacitada como en los tiempos felices de nuestro pasado. Sin embargo, los programas de capacitación para adultos tienen un impacto muy importante en aquellas personas cuya alternativa es la desocupación crónica. Los salarios que obtengan y el valor agregado que generen para la empresa serán escasos pero la alternativa es pésima tanto para ellos como para la sociedad en su conjunto.

 Obviamente que este esfuerzo sólo tendrá sentido si existen puestos de trabajo para absorber esta demanda laboral, lo cual nos obliga  a recordar que todo esfuerzo es poco cuando hablamos de fomentar la inversión y no ahuyentar a los únicos creadores de valor en una economía occidental, los empresarios. Más allá del éxito de estas acciones, siguiendo las palabras de Becker, será necesario poner especial énfasis en nuevas políticas vinculadas a la seguridad ciudadana. El deterioro que nuestro país ha sufrido en las últimas décadas lleva necesariamente a que habremos de enfrentarnos a una sociedad más propensa al delito. Si el que mata, viola, rapiña o roba es culpable o la culpa la tiene la sociedad es un asunto irrelevante a los efectos prácticos. Si no se frena al que delinque, más se delinquirá. Esto traerá más crisis social, más desvío de fondos públicos para paliar los efectos del crimen e, irónicamente, peores condiciones de vida para los que están en situación de marginalidad y que suelen ser los que tienen menos recursos para protegerse.

Hasta aquí recomendaciones que podríamos asimilar a “calmar el dolor” o “bajar la fiebre”. Lo que se puede hacer en materia de educación alternativa no alcanza para proveer mano de obra capaz de ocupar los puestos de trabajo de alto valor agregado en los que las economías pujantes basan su desarrollo. Es necesario pasar al segundo horizonte, el largo plazo. Dejando de lado por obvio que es imprescindible desarrollar y mantener políticas que hagan a Uruguay atractivo para el desarrollo de negocios, lo cual escapa a este artículo, nos concentramos en la enumeración de lo que es necesario hacer en materia de educación.

El cambio en el sistema educativo tiene que ser revolucionario. Lo de menos es el cambio en los programas académicos. La innovación principal ha de venir en la preparación de los profesores y maestros, el empoderamiento de los directores de centros educativos, la aplicación de prácticas de gestión que permitan a los padres elegir entre los centros de enseñanza con mejor propuesta y, fundamentalmente, dar participación real al sector de la educación privada que es quien ha dado muestras de estar en condiciones de adaptarse a los cambios y desafíos que se han sucedido en las últimas décadas. En la medida que estos cambios se hagan realidad, las generaciones nacidas a partir del año 2000 podrán comenzar a salir del pozo en el que nuestra sociedad ha caído. Si los cambios se demoran diez años, tendremos un futuro condicionado para otra generación mas. De la misma forma que en el mundo desarrollado ya no se discute que los bancos centrales y las autoridades máximas de los poderes judiciales han de trascender a los gobiernos de turno, es importante comprender que la educación merece una consideración similar. Estos son los temas que los sectores dirigentes de nuestro país han de estudiar si aspiran trabajar en el horizonte del largo plazo. Por su propia naturaleza son asuntos que trascienden los períodos de gobierno y sin prisa pero sin pausa se deberá trabajar para que el nivel de educación deje de ser un freno al desarrollo nacional para luego volver a convertirse en una competencia distintiva nacional como lo fue en un pasado que todos recordamos con nostalgia.


[1] ”Observatorio de los derechos de la infancia y la adolescencia en Uruguay”, 2004, UNICEF

[2] Vigorito, Andrea y Amarante, Verónica, “Pobreza y Desigualdad en Uruguay 2006”, realizado con el apoyo del Programa de Nacionales Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Instituto Nacional de Estadística (INE).

[3] Se considera que un hogar y sus habitantes son indigentes si su ingreso per cápita es inferior al valor de la canasta básica de alimentos.

[4] Se utiliza el criterio de CEPAL para definir la pobreza.

[5] Borraz, Fernando, “Análisis económico de la delincuencia en Uruguay”, Sócrates, http://socrates.ieem.edu.uy/articulos/articulo.php?id_articulo=196

[6] “El País, Economía&Mercado”, Lunes 20 de noviembre de 2006, entrevista al Profesor Ricardo Vilaró.

[7] Búsqueda, Jueves 16 de noviembre de 2006.

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